CHILE UNA FOTO UN RELATO 01 ACHIBUENO, UN SANTUARIO PARA LINARES, 2009

Tímidamente, se abre un espacio entre la densa niebla que cubre montañas y valles en las alturas del Maule. Casi en blanco y negro, se asoma un filo rocoso que dibuja un paisaje imaginario. Es la luz entre nieblas en su máxima expresión. Amanece en Achibueno. Tras las nubes, se escucha la caída de un río que pareciera nacer allá arriba, en la laguna Añintunes. Un poco más lejano, el Achibueno se descuelga entre los roqueríos que limitan el valle por el oriente. Estamos al pie de las Lástimas, un anfiteatro rocoso cuyo nombre nos advierte del esfuerzo que nos espera durante la jornada. Pocos saben de este río y menos aún imaginan que en la cordillera de Linares se esconde un lugar mágico. De aguas cristalinas y profundos pozones, serpentea entre las escarpadas y boscosas montañas andinas. Un valle fascinante para caminar y conocer la vida de los arrieros que al terminar el año se internan en busca de mejores pastos en las veranadas. Un paisaje notable no solo por su belleza, sino también por su valor ecológico y su extraordinaria biodiversidad. Un lugar que merece, sin lugar a dudas, ser declarado Santuario de la Naturaleza.

Pablo Valenzuela Vaillant

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